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Quienes cuidan la vida merecen vivir sin miedo

  • 14.10.2026

Los médicos dedicamos nuestra vida a cuidar la de los demás. Nunca deberíamos tener que pedir que se respete la nuestra
Tribuna del presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Dr. Pedro J. Navarro, en Diario Sur

El asesinato del doctor Alexander Aslani en Marbella nos ha conmocionado profundamente. Un compañero ha perdido la vida de forma violenta en su lugar de trabajo, una familia ha sufrido una pérdida irreparable y toda la profesión médica comparte hoy un sentimiento de tristeza, indignación e incredulidad.

Hay hechos ante los que no podemos permanecer indiferentes. Como médico y como presidente del Colegio de Médicos de Málaga, quiero expresar nuestra más firme condena por este crimen y trasladar, en nombre de todos los colegiados, nuestro cariño y solidaridad a su familia y a las personas que compartieron con él su vida personal y profesional.

Pero considero que lo sucedido merece también una reflexión que va más allá de nuestra profesión. La vida humana es el bien más valioso que tenemos y su respeto constituye uno de los principios fundamentales sobre los que debe asentarse cualquier sociedad. Nada puede justificar que una persona decida arrebatarle la vida a otra.

Proteger a los profesionales sanitarios es también proteger la atención que reciben los pacientes

Los médicos dedicamos nuestra trayectoria profesional a cuidar de los demás. Nos formamos durante años para prevenir enfermedades, aliviar el sufrimiento, acompañar a nuestros pacientes y, cuando es posible, salvar vidas. Es una profesión que exige conocimientos, responsabilidad, esfuerzo y una enorme implicación personal. Quienes la ejercemos conocemos también sus dificultades, sus limitaciones y la incertidumbre que, en muchas ocasiones, acompaña a las decisiones clínicas.

La Medicina no es una ciencia infalible y los médicos tampoco lo somos. Nuestra actuación está sujeta, como no puede ser de otra manera, a la responsabilidad profesional, ética y legal correspondiente. Los pacientes tienen derecho a recibir una atención adecuada, a expresar su disconformidad y a reclamar cuando consideren que sus derechos no han sido respetados. Pero ninguna circunstancia puede justificar el recurso a la violencia.

La relación entre el médico y el paciente debe basarse en la confianza y el respeto mutuo. Sin esos dos valores resulta muy difícil ejercer la Medicina en las condiciones que merecen tanto los profesionales como los ciudadanos.

Desde el Colegio de Médicos de Málaga venimos manifestando nuestra preocupación por las agresiones que sufren los profesionales sanitarios. Insultos, amenazas, intimidaciones y agresiones físicas son situaciones absolutamente inaceptables que debemos seguir denunciando. No podemos permitir que se normalicen ni asumirlas como una consecuencia inevitable del ejercicio de nuestra profesión.

El asesinato del doctor Aslani reviste una gravedad excepcional y sus circunstancias deberán ser esclarecidas por la investigación. No corresponde anticipar conclusiones sobre lo ocurrido, pero sí reafirmar nuestra condena y recordar que cualquier forma de violencia resulta incompatible con una sociedad que aspire a convivir desde el respeto.

Porque detrás de cada médico hay, ante todo, una persona. Alguien con una familia, con proyectos, con preocupaciones y con el mismo derecho que cualquier ciudadano a desarrollar su trabajo con seguridad y regresar a casa al terminar su jornada.

Como presidente del Colegio de Médicos de Málaga, quiero reiterar nuestro compromiso con la defensa de la dignidad y la seguridad de todos los médicos. Es una responsabilidad que exige la implicación de las administraciones, las instituciones y del conjunto de la sociedad. Proteger a los profesionales sanitarios es también proteger la atención que reciben los pacientes.

Hoy nuestro pensamiento está especialmente con la familia del doctor Aslani. Ninguna palabra puede aliviar un dolor de esta magnitud. Les trasladamos nuestro afecto y el apoyo de toda la profesión médica malagueña, con la confianza en que la Justicia esclarezca los hechos y determine las responsabilidades que correspondan.

Su muerte debe hacernos reflexionar, pero, sobre todo, reafirmarnos en la defensa de la vida, la dignidad humana y el respeto a quienes dedican su profesión al cuidado de los demás.

Los médicos dedicamos nuestra vida a cuidar la de los demás. Nunca deberíamos tener que pedir que se respete la nuestra.

Puedes leer la tribuna en la edición de Diario SUR

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